No enfrentes al viento
No enfrentes al viento cuando muerde
a dentelladas, jauría rencorosa.
Trae colmillos de lejanas guerras,
ventarrones buscando
el corazón de la venganza.
Muerde y sigue.
No enfrentes al viento cuando quema
En oleadas de odio que calcina.
Devora, quema, purifica
en remolinos que bailan en la pira
Quema y sigue.
No enfrentes al viento que acaricia
Como gato tu piel y tu alma.
Trae el sol y la brisa.
Frescor de paz, amor
Trae dulce llovizna.
Besa y sigue.
No enfrentes al viento que golpea
Con un desprecio helado que detiene
toda ilusión, toda esperanza.
Vendavales nevados
Hiela y sigue.
No te ocultes del viento
En socavones sin aire, mundo quieto,
catacumbas donde nada respira,
Ni la vida.
Busca el viento,
que te muerda o queme,
te acaricie o hiele.
Vive y muere
respirando.
No te enfrentes al viento,
no intentes detenerlo.
No se puede.
Carlos Adalberto Fernández



¿Cómo hago ahora que estoy metida en medio del vendaval?
Hermoso poema, querido Carlos.
Un gran beso!
Por: Patricia el 11 Abril, 2008
a las 3:44